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MCLAREN ES DESDE 2007 LA ESCUDERÍA MÁS POLÉMICA DE LA F1

El spygate de 2007 marcó una sanción récord de 70 millones de euros. En 2009 mintieron deliberadamente a los comisarios. Con Hamilton acumulan más de 30 incidentes desde que debutó el inglés.

 

"Nos equivocamos", ha reconocido Martin Whitmarsh, jefe de McLaren. "Cuando nos dimos cuenta de que había poca gasolina en el coche de Lewis ya estaba en su vuelta lanzada. Quizás debí haberle parado si llego a saber que la sanción iba a ser tan dura...". Dos días después de la última calamidad de McLaren, la versión oficial sigue cambiando.

En los primeros compases se habló de avería y causa de fuerza mayor en la parada de Hamilton, lo que les eximía de sanción y aseguraba la pole. Luego fue un error humano, sin intención. Al final, pese a saber que no podía llegar a meta, le dejaron cometer el error sabiendo que el reglamento es claro.

La escudería McLaren, la más laureada y veterana tras Ferrari, también es la más oscura en los últimos años en la Fórmula 1. El último episodio de Hamilton en España, calificando con menos gasolina de la exigida cuando tenía coche de sobra para lograr la pole, sigue engordando un importante capítulo de irregularidades que mantiene al equipo bajo sospecha desde la temporada 2007.

Aquella temporada con Fernando y Lewis a bordo, la escuadra de Woking protagonizó el famoso caso de espionaje con Ferrari del que sustrajo documentos y planos vía ingenieros. La sanción de 100 millones de dólares (unos 70 millones de euros), luego rebajada, y la sustracción de todos los puntos del Mundial fue récord y además marcó un antes y un después en el campeonato con la marcha del propietario y jefe supremo, Ron Dennis. McLaren quedó herida, y bajo vigilancia en 2008 por si en su coche asomaba un apéndice que se pareciera a Ferrari.

Aún así terminaron el año en Brasil, jugándose la corona de pilotos, forzando de nuevo el reglamento ya que le dieron a Lewis un juego extra de neumáticos que les costó otros 15.000 del ala. En aquella carrera la FIA mandó un delegado, Carlos Gracia, para vigilar las maniobras del equipo y si sus dos pilotos eran tratados con igualdad, en la otra gran batalla de ese año entre Fernando y Lewis. Otro capítulo oscuro nunca del todo aclarado pero del que Fernando salió corriendo al no sentirse nunca bien tratado, ni siquiera con igualdad, dentro del equipo.

El bochorno de Australia
Pasado el período de estricta vigilancia, en 2009 volvieron a las andadas con otro caso tan patético como inesperado. En la primera carrera de Australia forzaron otra vez a Lewis para que diera un frenazo con banderas amarillas, sorprendiendo a Jarno Trulli que fue sancionado por adelantarle sin querer. Ante los comisarios, Hamilton se vio obligado a no decir la verdad y se vendió una teoría que luego se desmoronó, tanto las mentiras del equipo como del piloto, que reconoce que meditó la retirada tras lo ocurrido.

Aquello le costó el puesto al entonces director deportivo Dave Ryan, que llevaba 35 años en la empresa, y McLaren se salvó de ser sancionado sin competir tres carreras por el "arrepentimiento honesto". Sin embargo volvió a ser advertido que otro desliz le costaría muy caro, de nuevo con la FIA observando de cerca.

A mitad de año, y pese al acuerdo entre Ferrari y McLaren para cerrar el caso del espionaje, los procedimientos judiciales abiertos contra Mike Coughlan (el culpable junto con el otro espía y amigo Nigel Stepney de Ferrari), Jonathan Neale, Paddy Lowe y Rob Taylor derivan en multas de 180.000 euros para el primero y 150.000 el resto. Coughlan ha logrado recolocarse en Williams tras ello.

Los trucos con la gasolina
Pasado de nuevo el período de gracia, McLaren volvió a la carga en Canadá 2010 con un truco idéntico al del pasado sábado. No había quien les quitara la pole a los Red Bull en las siete primeras carreras y Hamilton lo logró vaciando el depósito hasta quedar tirado en pista sin poder llegar a boxes. Entonces se les castigó con 10.000 euros y una reprimenda, pero al no estar legislado como sanción, Lewis pudo salir primero. Aquella vez regatearon el reglamento, pero el sábado en Montmeló no colaron sus excusas.

Si a todo esto se une tener en casa un piloto que siempre juega al límite como Lewis Hamilton no es extraño contabilizar más de 30 incidentes del inglés desde que debutó en Fórmula 1, a veces por errores propios y otras por ajenos, lo que le está pudiendo costar tener un palmarés más abultado.

 

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